Los cazadores reclaman que se permita la realización de los recechos de corzos
La actividad, que se desarrollaría garantizando las medidas sanitarias, supone un ingreso de 20.000 euros para la sociedad cinegética de Mieres
Los cazadores solicitan a las administraciones que se permita la caza de rececho de corzo, ya que se puede realizar cumpliendo a rajatabla las medidas sanitarias por la crisis del coronavirus. Esta modalidad, cuya temporada debía haber comenzado el pasado día 1, supone unos ingresos de entre 18.000 y 20.000 euros para la Sociedad de Cazadores de Mieres, sustentando gran parte de su actividad a lo largo del año. Asimismo, los cazadores también pretenden que les permitan hacer un control de daños para evitar, como ya está ocurriendo, que los animales salvajes salgan a las carreteras, con el consiguiente peligro añadido para el tráfico.
El presidente de la Sociedad de Cazadores de Mieres, José Antonio Martínez, explicó que estas prácticas «se hacen con todas las garantías, no es como una batida en la que participa un grupo de cazadores, sino que se hace con un cazador y un guarda, con suficiente distancia entre ellos, lo más importante para nosotros es la salud». La temporada de rececho, que en el caso de Mieres es para cazar corzos, se desarrolla entre el 1 de abril y el 30 de junio. «Pero básicamente se aprovecha el mes de abril, el 70 u 80 por ciento, y después en la primera quincena de mayo», destacó Martínez, asegurando que «supone una importante inyección de dinero para la sociedad que vamos a perder».
En esta modalidad, que funciona por reserva, no sólo participan cazadores de la entidad, sino otros externos. «La guardería controla a los corzos porque son muy territoriales y los cazadores vienen a cazar trofeos, animales de avanzada edad», explica. Tras la reserva, «se hace un calendario de fechas para que puedan estar el cazador y el guarda, como mucho hay dos recechos a la vez, pero cada uno en una área determinada».
Sin embargo, debido al Estado de Alarma, esta actividad cinegética está prohibida, como también el control de daños. Los cazadores afirman que realizan una importante labor controlando la población de animales salvajes, como los jabalíes, para evitar que estos invadan otros espacios urbanos.
Sin el control de estos animales, como ya se está viendo, están apareciendo en pueblos y ciudades. Y también en las carreteras, con el consiguiente peligro para la circulación del tráfico. «Si al menos nos dieran permisos puntuales para alejar a los animales cuando hiciera falta, estaría muy bien, ya que al final es un servicio más», destacó el presidente de los cazadores de Mieres. Eso sí, no se puede cazar, pero la sociedad sí tiene que mantener a los tres guardas en activo, sobre todo por si tienen que ayudar a la administración durante esta temporada. El coste lo asume la entidad, a pesar de no tener ninguna actividad mientras dure el estado de alarma.
La Sociedad de Cazadores de Mieres, que gestiona el coto de Mieres, siempre ha estado preocupada por cuestiones relacionadas en parte con ellos, pero que también afectan a la población. Así, han denunciado en varias ocasiones el mal estado de conservación de los cierres en la Autovía Minera, una responsabilidad que recae en el Principado. Sin embargo, a pesar de las constantes peticiones, que también se trasladaron desde los cazadores de Langreo, la administración regional no les ha hecho caso. El problema de esto es que los animales entran en esta carretera con mucha facilidad, suponiendo un importante peligro. De hecho, se han producido varios accidentes en los últimos años relacionados con la presencia de animales, afortunadamente, con daños materiales.
FUENTE: LNE



