Rebecos en los Picos de Europa
La imparable recuperación de los rebecos en los Picos de Europa, con unos 5.500 ejemplares
La especie vio recortada su población de manera drástica con la epidemia de sarna de los años noventa

El parque nacional de los Picos de Europa se mantiene como el mejor lugar de Asturias para observar la clásica silueta del rebeco. La especie, que vio recortada su población de manera drástica con la epidemia de sarna de los años noventa –donde murieron casi la mitad de los ejemplares–, se recupera de forma imparable. En 2021 se cuentan unos 5.500 ejemplares.
Los niveles de población están muy lejos de los de antes de la epidemia, pero esto también contiene la incidencia. “A mayor densidad de población, mayor mortandad, por eso es difícil que Asturias registre grandes brotes”, dice el biólogo Borja Palacios. “La sarna viene fuerte de vez en cuando, pero por suerte últimamente no hay nada raro ni anormal, más allá de casos aislados”.
Para quién conoce al animal, la enfermedad es fácil de detectar. “Les hace túneles en la epidermis, lo que acaba derivando en alopecia y grietas ”, señala la veterinaria Gloria González. Los síntomas mortales son daños en boca y ojos, unas heridas que les impiden comer y, por tanto, acaban dejando debilitado al animal.
La importancia de la especie –a la que en 1993 le hubiese venido bien el tratamiento del asturiano Alejo Sopeña– es crucial, ya sea como presa de otras especies o como atractivo natural. “Es importante seguir sumando ejemplares, ya que con la desaparición del ganado de oveja y cabra es necesario un grupo numeroso de rebecos para mantener el equilibrio del ecosistema”, concluye Borja Palacios.



