Hace unos días, en la localidad cántabra de Laredo, Santiago López se quitó una espina que tenía clavada. Tras varios intentos, con hasta tres bronces, por fin consiguió alzarse con el oro en el campeonato mundial. El primer día controló la competición y el segundo pegó el zarpazo. «Se lo merecía, era algo que tenía pendiente. Siempre estuvo a punto de estar ahí arriba, pero tenía muy mala suerte, siempre le pasaba algo», comentan los que le vieron competir en este campeonato que participaron 72 hombres y 30 mujeres de 24 países diferentes, algunos de puntos tan lejanos como Tahití, Estados Unidos o Nueva Zelanda.
Santiago López Cid MORTINER
Pese a ser un deporte que pueda parecer minoritario, Santiago López Cid ha conseguido hacer de la pesca submarina su modo de vida, gracias en parte a los espónsores que le ayuda con sus aportaciones económicas. Porque el agua es su pasión. Si la mar está en mal estado le falta algo. Esos días otros deportes como el bádminton pasan a ser su refugio de vida. O incluso el bricolaje en su hogar en Sotiello, donde ahora reside.
Metódico y constante, el entrenamiento le roba muchas horas de una vida que disfruta cada momento que puede en familia –es padre de cinco hijos–. Su entrega y dedicación a la pesca submarina se plasma hasta el punto de que tiene la condición inexcusable de cada año de sumergirse en el agua cada 1 de enero. Piensa que si no lo hace la suerte no le acompañará ese año. Y por el momento esa tradición no le ha dado mal resultado, porque su palmarés es envidiable, con tres oros mundiales y siete europeos con la selección nacional por equipos, que se unen por ejemplo a los cinco títulos de España que ha conseguido a nivel individual y la veintena en el Campeonato de Asturias. A otros títulos en competición también hay que añadirle méritos como la medalla de bronce de la Real Orden del Mérito Deportivo que concedida el gobierno de España por medio del Consejo Superior de Deportes.
La pesca submarina es por tanto su modo de vida, un deporte que le ha dado mucho reconocimiento, pero también le ha servido para disfrutar mucho. Y para hacer muchos amigos, con los que ha compartido experiencias y aprendizajes. «Es muy paciente, humilde y generoso», relatan quienes le conocen. Y sirva como ejemplo los consejos que proporciona a los que practican su mismo deporte. «No es de los que se guarda las cosas. Te puede decir donde es el lugar adecuado para encontrar las capturas, también cómo lo puedes hacer o ayudarte a que también disfrutes», subrayan.