Submarinista en Asturias con un Tiburón

Sorpresa en San Antolín tras el encontronazo de un submarinista con un tiburón: «Entre las medusas y las carabelas, era esto lo que nos faltaba ahora»

Hosteleros, surfistas y bañistas de la playa llanisca reaccionan con asombro a este encuentro inédito que sucedió el pasado sábado

Fuente: La Nueva España

J. Quince

Naves (Llanes)

https://www.lne.es/oriente/2025/08/05/sorpresa-san-antolin-encontronazo-submarinista-119742735.html

Hasta que la historia no saltó a los medios, nadie en la playa de San Antolín había oído hablar del encontronazo que tuvo el joven Edu Clausen el pasado sábado con un tiburón mientras pescaba cerca de la costa. Pero bastó con que la noticia comenzara a circular para que la anécdota del submarinista vasco se colara este martes en las conversaciones de bañistas, surfistas y hosteleros de este popular arenal llanisco.

La jornada matinal, más tranquila de lo habitual para ser agosto, transcurría con normalidad, pero entre quienes se encontraban ya en el arenal y se enteraban de lo sucedido, la reacción era común: puro asombro. «¿Cómo que había un tiburón aquí? A ver si ahora me va a dar miedo bañarme más allá de la orilla», bromeaba Luis Pevida, visitante de Madrid.

En los chiringuitos, la sorpresa también se dejaba notar. Los hosteleros aseguraban que era la primera vez que llegaba a sus oídos una noticia así, aunque trataban de restarle dramatismo: «No nos suena nada que se haya visto por aquí un tiburón, aquí no suele haber de eso. Posiblemente, fuera un cazón», apuntaban desde el establecimiento más cercano al acceso principal.

También en las escuelas de surf, el comentario circulaba entre risas e incredulidad: «A mí la noticia me lo pasaron por whatsapp, pero no le di importancia porque pensé que no había sido aquí. De todos modos no es peligroso», explicó uno de los profesores de la Surf Skull. Desde Surf Paradise recordaban otro avistamiento reciente en la playa y algo más amable: «No hemos visto tiburones, pero hace dos semanas sí que vimos delfines».

Que el animal fuera un cazón, una especie inofensiva y más común de lo que parece en el Cantábrico, ha servido para calmar los ánimos, aunque el impacto inicial no se olvida tan fácilmente: «Entre las medusas y carabelas, lo que nos faltaba ahora era un tiburón. Hay que tener cuidado», advirtió Jaime Díaz, otro bañista habitual de la zona.