Repoblando con truchas de 18 meses en el Río Narcea
El río Narcea cambia los alevines por truchas de 18 meses para probar otro tipo de repoblación
El ensayo, entre Monasterio de Hermo y Gedrez, analizará durante tres años la adaptación en el río de los peces criados en Villajur

Borja Vázquez, de la guardería de Fuentes del Narcea realizando la suelta. / D. Álvarez
La asociación de pescadores “Fuentes del Narcea” ha realizado este lunes una suelta de truchas de 18 meses en la cabecera del río Narcea, entre los pueblos de Monasterio de Hermo y Gedrez, en Cangas del Narcea. Se trata de una repoblación diferente a las realizadas en la zona de forma habitual, puesto que en lugar de soltar miles de alevines se ha apostado por hacer una repoblación con 104 truchas de mayor edad criadas en el centro ictiogénico cangués de Villajur. El objetivo de esta suelta es que la Consejería de Medio Ambiente pueda realizar un estudio para comprobar la viabilidad de la repoblación.
“Dentro de un año regresaremos y veremos cómo se integraron estas truchas criadas en cautividad en el río con la población existente, y el tanto por ciento de truchas que tendremos en este tramo”, explica Santiago Traviesa, coordinador de la guardería de Medio Natural, que en el muestreo previo a la suelta encontraron 16 peces del tamaño de las introducidas.

Santiago Traviesa mide la
s truchas. / D. Álvarez
Traviesa hace hincapié en que con esta suelta se busca cumplir una doble función: el río tiene nuevos reproductores y se aumenta la población de trucha para la pesca. “No hay que olvidar que el objetivo principal de la repoblación es la pesca deportiva”, señala.
Para el presidente de la asociación de pescadores canguesa, Román Herrero, lo interesante del estudio es comprobar si unas truchas criadas en cautividad desde hace generaciones tienen instinto para desovar de manera natural y, por lo tanto, eso hace que se aumente la presencia de truchas en el río.
Él duda de la efectividad de las repoblaciones con alevines. De hecho, asegura que los datos de la consejería recogen que en los últimos 10 años se soltaron cinco millones de alevines de trucha, por lo que considera que lo lógico sería pensar que en los ríos hay “más truchas que piedras, pero eso no es así, de este modo, o la repoblación no funciona o los ríos tienen algún problema”, señala.

Borja Calzón y Lara Menéndez descargándo las truchas para su re
población. / D. Álvarez
Según Santiago Traviesa los resultados de los ensayos que van haciendo en diferentes ríos de Asturias les dan como resultado aportaciones de peces que pueden ir del cinco por ciento al 28 por ciento.
Para el desarrollo del estudio, el tramo de río repoblado quedará vedado a la pesca y en un año se hará un conteo de peces a la vez que se aportarán más ejemplares, que ya tendrán tres años, trabajo que se repetirá un tercer año.
“Nosotros siempre trabajamos conjuntamente con los responsables de la guardería para ver de qué manera las asociaciones y nuestros centros ictiogénicos podemos aportar algo positivo al río, no simplemente hacernos la foto con el cubo lleno de truchas”, subraya Román Herrero.


